Tenía el pasaje en la mano, pero le costó salir de la provincia. Fue al aeropuerto y se dio con la noticia del retraso en los vuelos. Impaciente, esperó más de dos horas hasta que llamaron a abordar el vuelo de Austral. El intendente, Domingo Amaya, estaba entre los pasajeros con destino a Buenos Aires.

Desde que asumió en la intendencia, a fines de 2003, y hasta la fecha, Amaya nunca firmó una ordenanza de suba del cospel. Por el contrario, el concejal Ramón Cano siempre estuvo presto a poner su firma. Se trata de dos tácticas electorales diferentes, pero con idénticas consecuencias políticas hacia la gente. El intendente no avala un nuevo aumento, pero tampoco se anima a firmar el veto, mientras el edil estampa su rúbrica. A ambos les costará mirar a la cara a los usuarios.

Tras la sesión del Concejo Deliberante, cada sector político obtuvo una porción de lo que buscaba. El alperovichismo extendió la alfombra roja al cumplir el compromiso que había asumido con la constructora GAMA SRL para que se instale un megadrugstore en Mate de Luna al 2.800. También saldó el pacto con los empresarios de colectivos por la suba del cospel.

Amaya evitará la licitación y podrá firmar contratos a su antojo en obras de cordón cuneta. Una poderosa herramienta para sembrar ahora y cosechar en 2011. También tiene un presupuesto con más de $ 30 millones sólo para gastos discrecionales.

El intendente se quedó sin aumento de la dieta, que también beneficiaba a los concejales. Pero eso ya habría sido el summum de la polémica. Algo así como aquellos invitados a los que les gusta tanto la torta, que se llevan una ración más a la casa.